
En 1959, un grupo de psicoanalistas de la península Ibérica, tras varios años de trabajo regular con psicoanalistas de la Sociedad Suiza de Psicoanálisis y la de París, consiguen ser aceptados como sociedad componente de la Asociación Psicoanalítica Internacional, con el nombre de Sociedad Luso-Española de Psicoanálisis. Durante los años siguientes, varios psicoanalistas de Barcelona Pere Bofill, Pere Folch y Julia Corominas marchan a Londres para completar su formación en la Sociedad Británica de Psicoanálisis. Si hasta entonces el pensamiento predominante había sido el del psicoanálisis francés, básicamente freudiano, a partir de entonces adquirirán preponderancia las ideas del grupo kleiniano de Londres.
En 1967, los psicoanalistas de Portugal se constituyen como grupo propio, por lo que ese mismo año la Sociedad Luso-Española de Psicoanálisis debe modificar su nombre por el de Sociedad Española de Psicoanálisis. Desde 1973, los analistas de Madrid inician el proceso para constituirse como organización independiente, que finalmente fue aceptada como componente de la API bajo el nombre de Asociación Psicoanalítica de Madrid.
La mayoría de los psicoanalistas de la SEP aplican la función psicoanalítica en otros ámbitos: medicina, psiquiatría, psicología clínica, educación, docencia universitaria, ciencias sociales i de la cultura, etc. En estas tareas, fuera del encuadre estrictamente psicoanalítico, se favorece el trabajo interdisciplinario, facilitando y estimulando el intercambio de pensamientos i experiencias.
Los psicoanalistas de la SEP fueron realizando, y aún continúan haciéndolo, su tarea profesional no sólo en su despacho con diván, sino también en áreas diversas: en el ámbito sanitario hay una proporción considerable de psicoanalistas que dedican parte de su tiempo; también desempeñan tareas en la universidad.
